Pastor en Kenia responde al llamado al ministerio urbano

Por:
Africa Region
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Douglas Otisoand es oriundo de Nairobi, Kenia, y es el pastor principal de la Iglesia del Nazareno Umoja, ubicada en el corazón de la ciudad. Durante años, Otisoand había entendido el ministerio como una labor limitada a las cuatro paredes de la iglesia y a los programas que esta ofrecía.

Sin embargo, después de recibir capacitación en ministerio urbano, comprendió la necesidad de plantearse una pregunta diferente: «¿Cómo puede una iglesia llegar a ser relevante para su comunidad?».

La respuesta no fue esperar a que las personas entraran por las puertas de la iglesia. El ministerio también implicaba salir al encuentro de las personas, sentarse a conversar con ellas, escuchar los desafíos que enfrentan y demostrar el amor de Cristo de maneras concretas.

Otisoand comenzó a enfocarse en los jóvenes de la zona que luchaban contra el abuso de drogas y alcohol. En lugar de ver a los jóvenes como un problema que debía resolverse, comenzó a acercarse a ellos como personas creadas a imagen de Dios; necesitadas de amor, aceptación y una oportunidad genuina de transformación. Comenzó a pasar tiempo intencionalmente con ellos, sin ningún objetivo más allá de construir relaciones.

Esta iniciativa ha comenzado a echar raíces. Actualmente, entre 26 y 30 de estos jóvenes se reúnen cada sábado para compartir una comida, conversar sobre sus vidas y reflexionar sobre temas de fe.

«Lo que he aprendido de esos sábados es simple: las relaciones suelen ser la puerta por la que llega el evangelio», dijo Otisoand.

El cambio ha sido gradual y no siempre constante, pero sus frutos ya son visibles. Algunos participantes han comenzado a abandonar hábitos destructivos y ahora asisten a la iglesia y escuchan los mensajes, un avance notable que al principio parecía casi imposible.

Sin embargo, persisten dos desafíos, el primero de los cuales es la alimentación. Muchos de estos jóvenes no tienen acceso a una alimentación regular, lo que dificulta las conversaciones sobre temas espirituales más de lo que uno podría imaginar. Otisoand ora para que sigan llegando los recursos necesarios para ofrecer alimentos cada sábado.

El segundo desafío es el acceso a apoyo profesional. La adicción es un problema complejo y una iglesia no puede abordar por sí sola todos sus aspectos. La iglesia espera contar con la colaboración de consejeros y profesionales de rehabilitación especializados en adicciones que se sumen al ministerio, ya sea como voluntarios o a un costo mínimo, para ayudar a orientar a estos jóvenes en su proceso de recuperación.

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