La Región de EUA/Canadá celebra la ordenación de un grupo de mujeres por una SG mujer

Rogers, Arkansas

La Superintendente General Carla D. Sunberg ordenó a Nicole Cotton, Penny McCawley, y a Sherry Mae Bright
en la Asamblea del Distrito North Arkansas el 11 de junio.

Esta semana se vivió un momento histórico en la Región EUA/ Canadá de la Iglesia del Nazareno, ya que un grupo de candidatas a la ordenación fue ordenada por primera vez en esa región por una mujer.

La Superintendente General, Carla D. Sunberg ordenó el lunes a tres candidatas en el distrito North Arkansas en Rogers First Church of the Nazarene. La ceremonia fue parte de la asamblea de distrito dirigida por el Superintendente de Distrito Randy Berkner, en su último año en esta posición antes de pasar a la jubilación. Los miembros de la Junta de Estudios Ministeriales de Distrito y Berkner han sido intencionales sobre la formación y el desarrollo de pastoras.

Las ordenadas fueron Sherry Mae Bright, Nicole Renee Cotton y Penny McCawley.

"Fue un honor para mí poder ordenar a estas mujeres, quienes verdaderamente tienen dones y han sido llamadas a servir a Dios", dijo Sunberg.

Esta es la segunda vez registrada en la historia global de la denominación que una mujer superintendente general ha ordenado a una promoción de mujeres. Nina G. Gunter, la primera superintendente general mujer, dirigió una ceremonia similar en Filipinas durante su cargo.

"La Iglesia del Nazareno siempre ha alentado a las mujereas a que atiendan el llamado de Dios al ministerio", dijo Sunberg. "Hace poco más de 20 años, apenas el 5 por ciento de nuestro cuerpo ministerial se componía de mujeres. En los últimos años, casi un tercio de las personas ordenadas son mujeres".

El Manual de la Iglesia del Nazareno declara:

La Iglesia del Nazareno apoya el derecho de las mujeres de utilizar sus dones espirituales dados por Dios en la iglesia y afirma el derecho histórico de las mujeres a ser elegidas y asignadas a lugares de liderazgo dentro de la Iglesia del Nazareno, incluyendo los oficios de presbítero y diácono.

El propósito de la obra redentora de Cristo es libertar la creación de Dios de la maldición de la caída. Los que están “en Cristo” son nuevas criaturas (2 Corintios 5:17). En esta comunidad redentora, ningún ser humano debe ser considerado como inferior sobre la base de la condición social, raza o género (Gálatas 3:26-28). Reconociendo la aparente paradoja creada por la instrucción de Pablo a Timoteo (1 Timoteo 2:11-12) y a la iglesia en Corinto (1 Corintios 14:33-34), creemos que interpretar estos pasajes como limitante del papel de la mujer en el ministerio, presenta serios conflictos con pasajes específicos de la Escritura que ordenan la participación femenina en papeles del liderazgo espiritual (Joel 2:28-29, Hechos 2:17-18 ; 21:8-9, Romanos 16:1, 3, 7; Filipenses 4:2-3), y viola el espíritu y la práctica de la tradición wesleyana de santidad. Por último, es incompatible con el carácter de Dios presentado en toda la Escritura, especialmente como se revela en la persona de Jesucristo.

"Nuestra teología de santidad se afirma cuando vemos derramado el Espíritu Santo, y nuestros hijos e hijas predican", dijo Sunberg. "Existe una gran sinergia cuando las mujeres y hombres se unen para trabajar para el Reino".