E. F. Walker
El Cuarto Superintendente General

Nazarene - E. F. WalkerEl predicador metodista John L. Brasher, quien conocía a cientos de evangelistas, dijo que Edward F. Walker era “el más grande teólogo de todos los evangelistas que he conocido”. J.B. Chapman le llamó “el predicador sin par”. Paul Rees lo describe como un “predicador notable” de sermones muy bien preparados, con ojos brillantes y “mirada de un querubín” cuando predicaba.

Cuando E. F. Walter se unió con la Iglesia Pentecostal del Nazareno en 1908, él tenía una reputación nacional como un exegeta bíblico y expositor de santidad. Su elección en 1911 como el cuarto superintendente general en la historia de la denominación reflejó la estima amplia que se le tenía.

Walker nació en 1852 en Steubenville, Ohio. A los once años, su familia se mudó a California. Él trabajó en el rancho de su tío cerca de Lodi, luego trabajó en la imprenta, trabajando su oficio en Stockton y San Francisco. El se convirtió en 1872 durante una reunión de santidad conducida por los evangelistas metodistas John Inskip y William McDonald, patriarcas en el movimiento de santidad norteamericano. Walker se unió a una iglesia metodista, fue llamado a predicar y entró al ministerio itinerante, pastoreando las Iglesia Metodistas Episcopales en Santa Cruz, Pescadero, Crescent City, Lodi, Plano y Ventura. En Santa Cruz, conoció a Eliza Bennett con quien se casó en 1875.

Después de su pastorado en Ventura, Walker transfirió su membresía y credenciales ministeriales a la Iglesia Presbiteriana. Llegó a ser pastor de la Tercera Iglesia Congregacional en San Francisco (En ese tiempo, las denominaciones congregacionales y presbiterianas tenían un acuerdo de permitir a los ministros moverse libremente entre las iglesias). De allí, él se fue a Virginia City, Nevada. Deseando más educación teológica, él se mudó con su familia a Pittsburg, Pensylvania, donde Walker estudió por dos años en el Seminario Teológico Western. Después, él sirvió como pastor de congregaciones presbiterianas en Glenfield, Pensylvania; en Martin Ferry, Ohio; Evansville, Indiana; Parsons, Kansas; y en Fort Collins, Colorado.

Después de su pastorado en Fort Collins, Walker llegó a ser un evangelista de avivamiento a tiempo completo.  El hogar de la familia se estableció en Greecastle, Indiana. Desde esta base central Walker condujo campañas de avivamiento en cada sección de la nación norteamericana. Su calendario de campañas de avivamiento era publicado regularmente en El Testigo Cristiano, el órgano de la Asociación Nacional de Santidad, y era un orador destacado en la Convención General de Santidad de 1901 en Chicago, una reunión interdenominacional que marcó un clímax en el movimiento de santidad.

En la mayor parte de su carrera, Walker fue ministro en el Presbiterio de Indianápolis. Pero en 1906 se mudó de regreso con su familia a California, y en 1908 Walker transfirió su membresía y credenciales ministeriales a la Iglesia del Nazareno pentecostal, cuyos líderes él conocía muy bien por medio de la obra de santidad interdenominacional.

Walker reveló sus pensamientos a su retorno a una denominación en la tradición metodista. El escribió: “Esta nueva denominación se parece mucho al metodismo histórico en su doctrina y espíritu. El metodismo se originó en la doctrina bíblica de la necesidad de santidad y el descubrimiento que primero somos justificados y después santificados. El ‘gran depósito del metodismo’ es nuestra ‘doctrina…’.  Y como el Señor levantó a un pueblo llamado metodistas para la ‘proclamación de la santidad escritural sobre estas tierras’, así que el mismo Señor ha levantado a un pueblo llamados ‘nazarenos pentecostales’ para la misma misión. Sin duda. Rasca a un nazareno real, y tocarás a un metodista original; pela a un metodista genuino, y encontrarás a un nazareno”.

Él fue pastor de la Primera Iglesia del Nazareno de Pasadena y de la Primera Iglesia de Los Ángeles. Hasta su muerte, él editó El Maestro Bíblico Pentecostal, el currículo de escuela dominical para adultos de la denominación. En 1899, Walker primero publicó el libro Santifícalos: Un Estudio del Padre Nuestro para sus Discípulos. El libro fue editado muchas veces, incluyendo varios que fueron impresos por la Casa Nazarena de Publicaciones. Él también publicó Un Catecismo para el uso de la Iglesia Pentecostal  del Nazareno en 1914.

En 1911, el superintendente general E.P. Ellyson, quien había servido en esa posición hasta 1908, anunció que él no continuaría como superintendente general después de la Tercera Asamblea General. Ellyson, quien era casi un erudito, aparentemente no creía que él no tenía el temperamento apto para esa posición. En la Tercera Asamblea General, E. F. Walker fue elegido para llenar esa vacante que la decisión de Ellyson había creado.

La superintendencia general de Walker fue memorable por dos eventos. En 1914, él realizó una serie de reuniones de santidad en Escocia que ayudaron a cimentar la fusión al año siguiente entre los nazarenos y la Iglesia Pentecostal de Escocia.

Walker estaba también involucrado en los eventos de 1917-18 que llevó al retiro de la iglesia a cerca de 500 miembros bajo el liderazgo de Seth Rees. Una situación de contienda existió entre Rees, el pastor de la iglesia de la Universidad en Pasadera y la mayor parte del liderazgo de distrito. Cuando el superintendente de distrito desorganizó la iglesia de la universidad a fin de privar a Rees de su base, una tormenta de controversia sumergió a la infante denominación. Muchos vieron esto como la mano de hierro del episcopado. Walker apoyó la acción del superintendente de distrito pero fue criticado por su posición. Sus colegas en la Junta de Superintendentes Generales eventualmente le forzaron a que públicamente concediera errores en el procedimiento, y la Cuarta Asamblea General (1915) hizo imposible nunca más tomar esa acción.

Walker, sin embargo, fue considerado en mayor estima que nunca por los discípulos de Bresse – C. J. Kinne, E.A. Girvin, y otros- que consideraron su apoyo como esencial por salvar al distrito y a la Universidad de Pasadena de la desintegración. Después de la muerte de Walker el 06 de mayo de 1918, El Heraldo de Santidad se inundó con tributos escritos por estos californianos.