Un ministerio en Argentina fomenta una cultura de cuidado al prójimo y la creación

Fátima, Argentina

Durante los últimos cinco años, Fátima, la ciudad más pequeña de Pilar, un distrito en Argentina, ha sido un lugar donde se ha experimentado un crecimiento constante en lo espiritual, social y hortícola, a través de "Encuentro Orgánico". Desde su inicio, el ministerio ha proporcionado un espacio de restauración para que las personas aprendan y se encuentren con Dios, con otras personas y con la creación. 

El enfoque central del ministerio es su bosque alimentario, que produce permacultura orgánica tanto estética como funcional. El jardín en sí cuenta con 30 árboles frutales y más de 60 especies diferentes de plantas comestibles. 

Pero lo que se siembra en el vecindario va más allá de la vegetación. El elemento esencial del ministerio es la comunidad. Esta iniciativa fue creada con el propósito de servir e invertir en los habitantes de Fátima y esto se refleja por medio de los diferentes componentes de Encuentro Orgánico que incluyen: estudios bíblicos para adultos y adolescentes, reuniones de oración, tiempos donde se comparten los alimentos y otras actividades centradas en la comunidad.

Satisfacción de las necesidades

De hecho, el jardín no era parte de la idea original, pero después de realizarse un convenio con los estudiantes de ingeniería de Northwest Nazarene University para diseñar un invernadero, fue así que en mayo de 2015 el gobierno municipal le cedió al grupo una propiedad; en una ubicación céntrica. 

"Eso nos llevó a realizar labores de jardinería", dijo David McKeithen, miembro fundador de Encuentro Orgánico. 

David, un ex alumno de Point Loma Nazarene University, dirige al grupo junto con su esposa, Keila. El ministerio sirve a los residentes de bajos recursos que viven en el área marginada de Fátima. En ese lugar, la norma es ver caminos de terracería y drenajes a flor de tierra. Muchas casas están construidas (o a medio construir) de ladrillos huecos, de madera prensada o estaño y el agua potable es escasa. Mientras los padres trabajan durante el día, muchos de los niños se quedan solos en casa. Hay dos escuelas públicas cercanas, pero a veces los maestros no se presentan, o los estudiantes se topan con dificultades y desertan.

Es aquí donde los residentes de Fátima están fomentando la confianza y una vida en comunidad. El jardín ofrece un lugar para que las personas de bajos recursos aprendan sobre las plantas y de una dieta saludable, pero también es un lugar donde toda la familia puede participar.

Johanna Radi, una voluntaria que forma parte del equipo Encuentro Orgánico, dirige las actividades para niños. 

"Los niños se involucran y quieren aprender", dijo Radi.

Los sábados por la mañana celebran un tiempo de actividades denominado "Fiesta en Casa", seguido por un almuerzo comunitario. Muchos de los niños provienen de familias destruidas, han sufrido abuso o tienen padres que trabajan todo el día. 

"Este es un espacio donde los niños pueden experimentar amor y cuidado", dijo David.

El ministerio continúa creciendo, e incluso ha motivado a que algunos miembros del grupo se involucren en otras áreas de servicio afuera de esta organización. Se reúnen por iniciativa propia con el propósito de satisfacer las necesidades del vecindario, entre ellas: brindarle ayuda a los enfermos y proveerle comida a los necesitados.

"La actitud de todo el grupo es esencialmente sin egoísmo", dijo Keila.

Frutos de transformación

El ministerio también ayuda a fomentar relaciones saludables y a la transformación de las familias. En febrero del año pasado, el grupo construyó una cabina de palés (o tarimas) de madera. Ese proyecto fue dirigido por Gerardo, una persona de esa localidad que aceptó a Cristo después de asistir a un retiro espiritual organizado por una iglesia en Pilar. Antes de eso, su esposa, Katy, había organizado un estudio bíblico semanal en su hogar, y sus dos hijas más pequeñas asistían al programa de Escuela Bíblica Vacacional (EBV). Ahora, la mayoría de los miembros de la familia se han bautizado y participan en el ministerio.

"Dios ha restaurado el matrimonio de Gerardo y Katy, y Gerardo ha crecido enormemente a nivel personal y actualmente es uno de nuestros líderes (junto a Katy)", dijo David. 

Aunque el grupo no es una iglesia organizada, trabaja en conjunto con la Iglesia del Nazareno local, donde muchos miembros del grupo asisten los domingos por la mañana. Encuentro Orgánico organiza un servicio mensual los domingos por la noche, brindando un espacio para que adultos y niños se reúnan en un círculo y participen en la música de adoración y la oración conversacional, además de escuchar un sermón.

Antes del servicio los niños acuden al jardín y, durante la ofrenda, presentan todo lo que recolectaron. El servicio concluye con una comida. 

"Hay algo dentro de la mentalidad de comer juntos, en la que se transmiten valores y cosmovisiones", dijo David.

Encuentro Orgánico cuenta con el apoyo de donaciones y es dirigido por voluntarios y residentes locales; que ayudan con el jardín, construyen estructuras (recientemente un baño) y dirigen actividades. Los líderes se reúnen cada quince días, donde se ponen al día, discuten sobre el progreso e inquietudes, presentan nuevas ideas y pasan un tiempo de compañerismo mientras disfrutan de una cena. 

La vida compartida en comunidad es fundamental para Encuentro Orgánico, dice David. El reto es sacar a la iglesia de las cuatro paredes del edificio. 

"Siempre he pensado en Fátima como esos "espacio silvestres", [en los que] Dios se encarna a través de la iglesia en los lugares marginados", dijo David.

Publicado con permiso de la edición Winter 2018 de NCM Magazine

Para leer más historias de compasión, visite ncm.org para suscribirse a NCM Magazine y recibir números futuros a medida que se publiquen.