OHMH: El proyecto de servicio cumple las necesidades espirituales y emocionales

Indianapolis, Indiana

Decatur, Illinois, Primera Iglesia del Nazareno equipo

Shauna Bohlmann, miembro de la Primera Iglesia del Nazareno de Decatur, Illinois, fue una de los más de 1,200 Nazarenos que participaron en el proyecto Un Corazón – Muchas Manos en Indianapolis, Indiana. Bohlmann compartió recientemente sus experiencias en el viaje:

Nuestro equipo llegó a su casa temprano el lunes a las 8 de la mañana. Cuando arribamos, la pintura marrón y deteriorada por fuera de la enorme casa parecía burlarse de nosotros y prometer horas de duro trabajo y esfuerzo para removerla y volver a pintar - y eso era sólo el exterior. Teníamos un trabajo enorme esperándonos dentro también. En ese momento, la mayoría de nosotros nos sentimos un poco agobiados y empezamos a preguntarnos secretamente si esto eralo que habíamos acordado hacer.

Tanya se acercó a la puerta con las manos en las caderas y ojos que se arremolinaban alrededor de nosotros, examinándonos y buscando alguien con quien conectarse. Llevándonos a la cocina, nos mostró el otro área en la que estaríamos trabajando. Ella hubo de haber sentido nuestra sorpresa por la cantidad de trabajo por hacer, porque por un momento, todos nos quedamos en silncio mientras dejábamos que nuestros ojos absorbieran el deterioro y nuestras mentes comenzaran a contar cada paso que tendría que ocurrir durante los próximos cinco días.

El silencio se rompió cuando Tanya me miró con los ojos fijos, señaló mi pelo con largas trenzas y preguntó: - ¿Sabes cómo hacer trenzas?

-Sí, un poquito -respondí tímidamente, preguntándome en qué me metería ese "sí".

-Bueno, ¿podrías trenzar mi cabello?

"Um, claro, déjame ver ..."

Tanya se acercó para mostrarme lo que quería (una trenza francesa) y vi que un lavado de cabello también sería útil.

Otra de mis compañeras de equipo (también llamada Tonya) y yo conseguimos champú, acondicionador y otros productos de pelo de Tanya que ella quería que usáramos. Durante los siguientes 20 minutos, esa cocina se convirtió en un agradable salón de belleza con tres señoras charlando, intercambiando historias, y conectándonos.

Después de eso, y durante los siguientes días, Dios proveyó muchas otras oportunidades para mí y mis compañeros de poder satisfacer las necesidades sociales, emocionales y espirituales de Tanya a través de oraciones, conversaciones, risas, bromas y apodos (Tanya no podía recordar nuestros nombres reales así que ella los inventaba). Las necesidades físicas también fueron satisfechas a través de una serie de trabajo duro, determinación y un liderazgo fantástico.

Al final de la semana, la casa fue pintada, la cocina fue rehecha, y todos los elementos de la lista (así como varios que se agregaron) estaban terminados. Pero el resultado más grande y más importante fue que ganamos una nueva hermana en Cristo. Tanya había estado pensando en ser bautizada y había varios grupos de diferentes personas entrando en su vida, llevándola al Señor. Fueron dos días después de que llegamos a casa cuando recibí una foto y un simple texto que decía: "Mira esto". ¡Era una foto de Tanya siendo bautizada! ¡La llamé enseguida y la felicité!

Este fue mi primer viaje misionero en el que he estado, y estoy tan sorprendida de cómo Dios ordenó las cosas para nuestro equipo, para Tanya y para Un Corazón – Muchas Manos. Es impresionante ser parte de algo tan especial y transformacional para las - en este lado del cielo y más allá.

 

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