El precio de servir a los refugiados: familia obligada a convertirse en refugiados ellos mismos

A pesar de la guerra que tuvo lugar en el país natal de Lela durante muchos años, ella y su esposo nunca pensaron en irse. Estaban felices como parte del próspero ministerio de su iglesia a los muchos refugiados que habían huido del frente de batalla para encontrar la paz en su área.

Por un día, su familia fue amenazada.

Una persona enmascarada confrontó al pastor de su iglesia local para darle el mensaje: «Si no se va del país, alguien saldrá lastimado». El mensaje fue para la familia del pastor y para la familia de Lela.

«Habíamos decidido quedarnos aquí, estábamos ministrando, entonces queríamos irnos», recuerda Lela. «Pero cuando llegó esta amenaza, tuvimos miedo porque tenemos hijos. Fue muy difícil para nosotros al principio. Comenzamos a llorar. No fue nuestro deseo».

Lela ya había recorrido un largo camino y había pagado un alto precio por su fe. Ahora, como resultado directo de compartir el amor de Dios con los refugiados, los miembros de su familia se convirtieron en refugiados.

Un niño que busca a Dios

Desde muy joven, tenía sed de conocer al verdadero Dios. En el fondo, siempre sintió que algo no estaba bien en la fe tradicional de su familia. Los cristianos que ella conocía eran personas diferentes, y eso le daba curiosidad.

«Estos cristianos son gente pacífica y amable», pensó. «Cuando conocía a un cristiano solía preguntar sobre el cristianismo. Yo quería saber más averca de ellos».

En secreto, ella decidió que cuando creciera, se casaría con un cristiano para poder ser cristiana también.

Había una familia católica  que vivía en su barrio, y aella le gustaba su hijo, Samir*. Así que trató de llegar a conocerlo.

Él no afirmó conocer a Jesucristo personalmente, pero le dio una Biblia. Primero leyó el Evangelio de Mateo, lo cual hizo aumentar su sed por el Dios cristiano.

«Todo es diferente en este libro», pensó. En su corazón, ella decidió: «Quiero esto. Soy de Jesús Soy cristiana».

Elegir a Dios, perder a su familia

A través de su amistad, Lela y Samir se enamoraron. Fue el sueño de Lela hecho realidad: la posibilidad de casarse con un buen hombre cristiano. A los 22 años de edad, Lela desafió a su familia al casarse con Samir. Sus padres cortaron todo contacto con ella, el castigo por no casarse con un hombre de su fe.

Su familia no era la única. Cuando la pareja buscaba una iglesia para asistir, muchas iglesias la rechazaron debido a los peligros de aceptar una pareja de fe mixta en su congregación. Bajo su gobierno entonces, era ilegal que Lela cambiara la religión en sus documentos de identidad de su antigua fe a la fe cristiana.

Finalmente encontraron una iglesia Bautista que les permitió asistir. El estilo de adoración era muy diferente de lo que Samir había conocido en la iglesia católica, donde nunca había entendido la liturgia. Ser capaz de entender el servicio despertó un gran interés en Samir por saber más.

En esa iglesia, la pareja oró por primera vez para convertirse en seguidores de Jesús.

Cuando el gobierno fue derrocado por la guerra, las leyes se relajaron. Lela y Samir aprovecharon la oportunidad para cambiar los documentos de identidad de Lela a la fe cristiana. Pero mientras tanto, luchaban por mantenerse fieles a su iglesia porque estaba muy lejos y no podían pagar el costo del viaje semanal para llegar hasta ella. Cuando alguien les habló de una Iglesia del Nazareno más cercana, la visitaron.

Ministrando a los desplazados

Pronto se involucraron fuertemente en el ministerio de la Iglesia del Nazareno y el liderazgo laico. Samir era un asistente de confianza al pastor mientras trabajaba como vendedor de una empresa de alimentos. Lela administraba un pequeño servicio de cuidado de niños desde su casa durante el día. Dieron a luz a una niña y la vida era buena en esa época.

A medida que la guerra se progresaba en torno a su país, miles y miles de personas se vieron desplazadas; y los refugiados comenzaron a llegar a su comunidad. La congregación respondió al desafío de ministrar a estas personas en su momento de gran necesidad.

«Teníamos una iglesia completa. El ministerio estaba en marcha», dijo Lela. «Solíamos distribuir paquetes de comida a aquellos que habían dejado su área e incluso íbamos a los campos de refugiados y les proporcionabamos paquetes de alimentos. La iglesia estaba muy bien y llena y estábamos pensando en conseguir un lugar más grande y todo nos iba bien».

Pero su creciente influencia y actividad fue notada. Y entonces la amenaza vino contra el pastor y las familias clave de la congregación.

Encontrar un nuevo lugar para servir

Samir y Lela decidieron a regañadientes huir del país. En 2015, siguieron a otros miembros de su iglesia al Líbano. Ahora, ellos también eran refugiados.

La pareja se unió a la Iglesia del Nazareno en Beirut, y Lela comenzó a ofrecerse voluntariamente con el programa de educación de lunes a viernes de la congregación para niños refugiados de la comunidad. La iglesia la ha contrató como maestra.

«Me gusta trabajar con niños», dice Lela con una gran sonrisa. «Pasan por tiempos más difíciles que nosotros». Nosotros somos adultos y podemos soportar más. Ellos vieron la guerra; es más difícil para ellos dejar su país. Es un ministerio para mí antes de ser un trabajo».

Además de las clases de matemáticas, inglés, árabe y habilidades para la vida, todos los días los niños participan en los servicios de capilla, y Lela les enseña de la Biblia. La mayoría de los niños provienen de familias que practican una fe diferente.

Si bien las matemáticas, el inglés y el árabe son importantes, agregó: «lo más importante es que si no aprenden nada más, que al menos aprendan sobre Jesús».

«Lela tiene un don para con los niños, y su sueño es abrir un centro especial para niños marginados», dijo su superintendente de distrito. «Lela y su esposo tienen un llamado claro en sus vidas».

El distrito reconoció y afirmó su llamado al recomendar a Lela para una licencia de predicación de distrito, después de tener su licencia local por un año. El distrito también le dio a Samir, un músico y líder de adoración, una licencia de predicador local.

--Iglesia del Nazareno de Eurasia

*Nombres cambiados y ubicaciones omitidas por seguridad

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